Los coches del peque

Por muchos consejos que te den, cuando tienes un hijo nunca estás al 100% preparado para recibirlo. Hay algo que me habían dicho varias veces con respecto a los niños y es totalmente cierto: siempre vas un poco por detrás de él porque crecen demasiado rápido. Y puedo poner el ejemplo de sus juegos.

Nos llenaron la casa de juguetes desde semanas antes de que llegara el bebé: regalos, juguetes de sobrinos y cosas que compramos nosotros. Uno de los cachivaches que más nos ocupó fue uno de los Aparadores para niños que tenía una amiga del trabajo de mi mujer: una especie de armario para guardar juguetes de poca altura pero bastante ancho. La idea no estaba mal, sobre todo para tener a buen recaudo parte de las montañas de juguetes que se apilaban por casa, pero a mí, en un principio, me pareció un mueble demasiado grande.

Yo pensaba que el niño iba a tardar mucho en guardar sus propios juguetes y que, en realidad, íbamos a ser nosotros los que tendríamos que “usar” el aparador. En eso no me equivocaba. Pero en lo que sí me equivoqué fue en el uso que se ha dado al aparador. Desde que el niño anda, incluso antes, cuando ya aprendió a tenerse en pie, lo ha usado como superficie para sus juegos.

Al estar a una altura baja, quitamos los peluches que habíamos colocado encima y el peque empezó a poner su colección de coches encima. Nada más llegar a casa, en cuanto entra por la puerta, enfila el salón y se va a su aparador para darle a los coches. Hasta tal punto le gusta, que él mismo lo ha ido moviendo para que quede en el sitio que más le gusta… en frente de la televisión. Así, mientras juega echa vistazos a su canal favorito.  

Mi mujer miró varios Aparadores para niños antes de que nos dejaran este, y otros eran más altos. En aquel momento ni se nos pasó por la cabeza que la altura del mueble iba a ser tan importante, pero ahora no nos imaginamos cómo iba a jugar sin tener el famoso aparador. Cosas de niños.